Siguiendo con un viejo recurso de blogger, paso a marcarles tres videos muy buenos. Se trata de parodias a los últimos dos gadgets (si es que al Surface se lo puede llamar así).
Más allá de la gracia de estos videos, dejan bien planteado el concepto de la locura de consumo (de la cual soy parte) detrás de este tipo de productos.
Mi casa estuvo en obra los ultimos dos meses así que estuve offline por un tiempo. Sin Internet, volví a leer, a dormir y a tocar la guitarra. Pero se acabó, desde ayer tengo nuevamente WIFI así que puedo andar conectado por todos lados.
Por supuesto que abandoné todo aquello que había retomado… y retomo lo que había abandonado. Salen un par ideas en un rato.
Revisando un post en otro site, me llamó la atención una nueva modalidad de delito -y terminologías- a tener en cuenta: bluejacking y bluesnarfing.
Como en la mayoría de las cuestiones relacionadas con internet, lo que diferencia a una de otra es básicamente la ética de quien lo practica o, mejor dicho, sus intenciones.
Si bien ambos consisten en aprovechar una vulnerabililidad en ciertos dispositivos bluetooth de terceros, en uno de los casos podemos terminar pasándola bastante mal.
El Bluejacking consiste en hacer llegar mensajes anónimos a un tercero, y “divertirse” con la sorpresa del receptor. El Bluesnarfing, por otro lado, se trata del robo de información a terceros -o la utilización de sus servicios- a través de la conexión bluetooth. Esto es, ingresar remotamente a nuestro móvil, palm o laptop y acceder a nuestra información, hacer una llamada, mandar mensajes, navegar por internet, etc.
Quien atesore sus pins de tarjeta de crédito y claves de acceso, realicen pagos con el teléfono o posean información sensible entenderá lo peligroso que puede ser esto.
Si bien el Bluejacking parecería ser inofensivo, no tarda uno mucho en darse cuenta de que se trata de una herramienta efectiva tanto para spamear como para enviar mensajes con fines extorsivos o abusivos.
Si bien lo más recomendable será tener apagado el bluetooth (lo cual también le agradecerá la batería de su dispositivo), resulta por demás interesante estar atentos al modus operandi.
Para ello, se recomienda leer este site y ver estos dos videos. El segundo, si bien menos logrado, me ha impactado más.
¿Otra propuesta que quedará en la nada? Probablemente no….
El martes 15 de mayo salió publicado (infobae y latinoamerICANN, entre otros) que el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF) podría ser quien resuelva los conflictos relativos a nombres de dominios de Internet en la Argentina.
Si bien la experiencia en esta materia enseña que habría que ser cautos y esperar un poco para ver como evoluciona el proyecto, esta vez parece que va en serio.
A diferencia de otras veces -en las que no pasaban de rumores- esta vez sabemos hay proyectos de LRDP que están siendo analizados por la Cancillería. No solo eso: los abogados que integran la Comisión del CPACF que redactó los proyectos son -en su mayoría- voces de peso en la regulación de internet (y conexos) en la Argentina -entre ellos podemos destacar a Fernández Delpech, Molina Quiroga y Vibes-.
Vemos también que los proyectos de LRDP se basan en las LRDP mexicana y chilena, lo cual ya es un indicio más que importante. Lamentablemente, la información de la nota se refiere a cuestiones -en cierto sentido- obvias y que se relacionan con armonizar esa normativa a la realidad marcaria local, pero no da más detalles al respecto.
Por último, informa que es posible que finalmente se arancele el servicio de NIC.ar. En atención al cambio que parece venirse, lo veo más viable que nunca.
En breve voy a postear un análisis de ambas LRDP (siempre que no consiga los textos de los proyectos) para poder debatir acerca de las consecuencias de la regulación.
Por lo pronto sí puedo adelantar que se vienen tiempos difíciles para los squatters, dado que quienes están detrás de los proyectos han venido denunciando lo que ellos llaman “ciberocupación”, sin diferenciar entre squatters y domainers. No cito la fuente porque esto lo he escuchado en conferencias, pero créanme que así es.
Dense una vuelta en breve, que se viene mucha tela para cortar.
Borré mis posts anteriores. Cambié el enfoque. Cambió el blog.
Hasta hace unas semanas me rompía la cabeza pensando como adaptar la teoría jurídica a lo que yo entendía era la realidad de la era 2.0. Nunca lo iba a lograr, porque entiendo las cosas desde otra perspectiva… probablemente porque sea tan abogado como geek.
No me interesa cerrar este blog a abogados, me gustaría que se nutra del aporte de los verdaderos actores de internet, que son todo el resto de las personas.
Creo que los abogados hemos hecho poco, si nada, para adaptar al país a la revolución.com. Cada publicación jurídica que he leído al respecto me aburre y, en muchos casos, me enoja.
Se insiste en adaptar internet a la realidad jurídica y no viceversa. Parece trillado y recontra discutido… pero no se hace.
Espero que mi aporte sea esto, tirar noticias e ideas y -quien sabe- hasta se pueda terminar haciendo algo.
Por último: tengo pensado publicar artículos en este blog, espero que ustedes también.
Soy abogado, guitarrista y enfermo de la tecnología. No paso los 30 años y me especializo en propiedad industrial, derecho de autor e internet.
En el resto del mundo con estos antecedentes basta para armar algo bueno, espero que acá también.
MAO
Update: me pasé de blogger a wordpress, 10 veces más sobrio